Familias escondidas y observadores desafiantes: así es Minneapolis tras la llamada “reducción” de ICE
Con su largo cabello oscuro saliendo de un gorro rosa brillante, la niña de 11 años, originaria de Ecuador, recordó con calma cuando su madre salió de su pequeño apartamento en el sur de Minneapolis el lunes pasado por la mañana, por primera vez en mes y medio.
“Adiós, querida, cuídate mucho”, le dijo su madre en español.
“Mami, por favor, ten cuidado”, respondió la niña —cuyo nombre CNN no publica por su edad—. “Esa fue la última vez que la vi”.
La estudiante de sexto grado estaba somnolienta ese primer lunes de febrero. La noche anterior se había quedado despierta con su madre, contemplando los riesgos de una rápida salida a una tienda de comestibles cercana para abastecerse.
La comida y el dinero se estaban agotando. Habían dependido de donaciones de alimentos de su escuela, pero su madre, que no había trabajado en más de un mes, se sentía avergonzada de pedir más.
“Decidió que era demasiado peligroso salir”, dijo la niña a CNN, reflejando la parálisis y el miedo generalizados entre muchas familias en una ciudad donde, durante semanas, agentes federales de inmigración han realizado operativos cerca de escuelas, en viviendas y en lugares de trabajo, en medio de choques con residentes indignados.
“Fue como si mi madre hubiera tenido una premonición de que algo iba a pasar. Me recordó dónde guardaba un sobre con nuestros documentos de inmigración. Tenía problemas para dormir”.
A la mañana siguiente, la niña recibió una breve llamada: llorando, su madre le dijo que agentes federales de inmigración la estaban buscando. Luego la llamada se cortó. En un video publicado en redes sociales momentos después, vio cómo los agentes federales detenían a su madre.





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